martes, 7 de septiembre de 2010

Un Leve Incidente de Racismo


Woodstock ’99; la primera vez que me fui de casa porque no me dejaban ir, cómo a un chavito caguengue de 14 años sus padres le dan permiso de irse a otro país!? entre música, drogas y alcohol decidir entre estar en casa o vivir la experiencia la respuesta es obvia cuando eres rebelde y navegas con tu bandera de "fuck the world!". Fui con algunos amigos. Al principio todo había sido cordial, cansado, desmadre, caminar, todo lo que se hace en un festival musical: ver morras, tetas, comer, tirarse en el suelo, tomar algunas fotos y disfrutar de cosas tan chingonas como la banda de Brian Setzer y Metallica. El último día cerraba con Fatboy Slim, estaba muy de moda ese wey y nos acercamos al escenario en donde se estaba llevando a cabo la fiesta, la música a todo volumen.

En la aglomeración, los 4 que íbamos nos separamos: alguno se fue cerca del escenario, otro se puso a bailar con sus cositas esas que brillan en la oscuridad. Yo estuve un rato haciendo como que bailaba pero nel, no es mi onda, nunca lo ha sido, y entonces me dediqué a recorrer la parte externa del hangar. Me acerqué a un grupo de personas que bailaban alrededor de un tambo de metal. Una chava muy promedio gritaba que iba a hacer strip-tease y que su novio iba a pasar un sombrero para que el que quisiera pues… “cooperara”, no!?. Bueno, pensé que eso sería mas divertido. Y ahí me quedé, cerca de su pequeño escenario (un tambo) hasta que su novio le hizo una señal de “ya tenemos una buena lana” y ella subió al tambo y comenzó a bailar.

La morra lo hacía bien: bailaba como una stripper profesional. Se quitó el top… muy bien! y ahí estaba yo, en primera fila. El novio seguía pasando el sombrero y llegaban mas “jóvenes” a ver el show. En esas circunstancias aprecié mejor la música que estaba poniendo Fatboy Slim. Como todavía venía lo mejor, pues yo no cedía mi privilegiado lugar cerca de la stripper… y escuché como un joven muy divertido le preguntaba a otro (imaginen el diálogo en inglés, por favor):

-Que bien! No está mal esa chava!
-Y se va a quitar todo! Su novio es el que anda pidiendo dinero!
-Que chingón! Es su novio? O sea que su propio novio la está regenteando? Y se va a quitar todo?...

Ya nadie le respondió. Todos bailaban y era imposible permanecer en un solo lugar. Y yo, contagiado de la “hermandad” de Woodstock y mi hippie interior miré para atrás y le dije:

-“That’s what she said. That`s what she said”

Era un gringo como de 1.90, fornido, pelón y ebrio que al verme y escucharme hasta se le bajó la peda. Se quedó callado. Yo seguía mirando a la morra que aparte, ya hacía como que se iba a quitar su short y su tanga…

En eso, comencé a escuchar el siguiente diálogo justo atrás de mi:

-Oye, aquí en MI PAIS, se habla INGLES. Según yo, aquí en este país hablamos inglés…
-Si. No hablamos español ni ninguna de esas mierdas. Aquí se habla inglés…
-Y quien no pueda hablar INGLES debería quedarse en su pinche pais de mierda, no?
-Si, que se queden en su pinche país de mierda…

Con este tipo de “indirectas” si me saqué de onda y hasta cierto punto culee porque era obvio que eran dirigidas a mí, y esos weyes quien sabe cuantos eran (que si nos ponemos dramáticos… pues eran cientos de esos pendejos, no!?). Sólo giré la cabeza para ver a qué me “enfrentaba”: 2 weyes pelones, gigantes, bien nutridos, seguramente que jugaban futbol americano…

La morra del tambo se quitaba ya el short y se quedaba en tanga…

-Pero seguramente, los pendejos que no entienden inglés no saben que aquí no son bienvenidos… (Continuaban estos pendejos que de haber sido la neta muy chingones, ya me hubieran tirado al suelo y puesto una madriza, no!? O sea, sólo se dedicaban a ladrar…como muchos que andan por aquí)

Como estaba solo y en una bronca de gringos contra mexicanos, seguramente se sumarían muchos gringos y ningún mexicano… emprendí la graciosa huída. Poco a poco me fui haciendo para atrás, la parejita de gringos seguían diciendo muchas mamadas y yo pensé: Mas vale que digan “aquí corrió” que “aquí murió”.

Mientras me iba caminando “solo con mi soledad” en medio de toda la gringada iba pensando que la neta no me gusta ir al gabacho. Que se creen mucho y que por lo general son re pendejos. Con sus excepciones, claro. Obviamente, piensas en como tratamos a los gringos en México nomás por su varo.

Ya estaba yo en la tienda de campaña acostado, a punto de dormir, agradeciendo que ya al otro día estaría de regreso en casa con mi familia, cuando oigo desmadre, gente corriendo… puta madre!!! Pensé que ya había una cruz de madera ardiendo en llamas enfrente de mi casa de campaña… pero no… eran periodistas.

La escena: reporteros, articulistas, periodistas de rock, corrían para llegar a las compus, los teléfonos y a enviar fotos al mundo. Le pregunté a un italiano que es lo que estaba pasando… y me dijo:

-Hay un desmadre! La gente incendió camiones! Hay fuego, bomberos, madrizas…

Me imaginé a mis dos carceleros arios (frustrados por no haberme puesto en la madre) aplicando toda su inteligencia, filosofía y letras. Diciendo:

-Hay que demostrar nuestra superioridad! Esteeeeeee… incendiemos cosas!
-Si! A huevo! Demostremos que no somos como esos pendejos en sus pinches países mierdas!
-Fuckin’ A!!!

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