domingo, 19 de septiembre de 2010

Toc! Toc! TOc!


Hace unos… 7 años estaba durmiendo en casa. Mi recámara está en un segundo piso y no hay forma de subir por fuera y/o llegar a mi ventana a menos de que seas un malabarista-contorsionista ruso o un guey que se ha metido un cocktail de drogas locas y no te importe nada. Eran las 3-4 de la mañana y en eso…escucho 3 golpecitos pausados en el vidrio de la ventana. Toc-toc-toc. Leves pero claros. Mi mente concluyó que esos golpecitos provenían del nudillo de un dedo medio o un dedo índice. ¿De quien? Sepa la madre. El corazón comienza a latir más rápido. La sola imagen de que alguien esté tocando en mi ventana a las 4 de la mañana, aunque sea el familiar mas alivianado, me saca de onda muy cabrón. Totalmente a oscuras le pregunto a la mujer que tengo a mi lado:


-Escuchaste? Escuchaste? Alguien tocó en la ventana.

Hablo quedito. No la quiero alterar pero me urge saber si ella también escuchó.

Obvio, a nadie le gusta que lo despierten a esa hora por una pendejada, no? Y con voz de recién-despierta me dice:

-No. No escuché nada.

-Uta, que pinche miedo. Clarito se oyó que alguien tocó…

-Cuando eso pase, díles que se equivocaron de lugar, que no es aquí, que…bssbsbsbs bssss….aaaaarjjjjjj….aaaarjjjjj…

Y se volvió a quedar dormida y a roncar.

Entonces TRATAS de convencerte que lo que escuchaste fue (claro!) el aire. Que tal vez lo que escuchaste fue… un vecino tocando en la ventana de otra casa y algún fenómeno acústico hizo que se escuchara en tu ventana. También, recuerdas que el árbol del otro vecino (que NUNCA riega ni poda) ha crecido demasiado y algunas ramas pudieron alcanzar tu ventana. Todo tiene una explicación, no es cierto? Así que la BUSCAS.

Poco a poco te vas relajando y quedando dormido a pesar del sacón de onda. Pasan unos minutos…y OTRA VEZ!. Toc-toc-toc. En la ventana, justo arriba de tu cabeza. Todo el cuerpo en tensión, otra vez. Ya ni le voy a preguntar a la persona a mi lado si escuchó, que pena. Pero ahora es ella la que dice: “Si. Si escuché” con tono alerta.

Silencio.

Al fin, tengo un testigo de que no lo estaba imaginando. Que pinche raro, que pinche susto.

7 años después, hace unas dos semanas, en una casa diferente, con otra persona a mi lado, sucedió lo mismo. Toc-toc-toc…

-Puta madre! Escuchaste?

-Mmm..mmmmbz mmmbz….mmmbz…

Mejor se los cuento a ustedes. ¿Alguna teoría?

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